Ladrón de bicicletas

1948

   

Vittorio de Sica

Cesare Zavattini, Vittorio de Sica y otros (novela: Luigi Bartolini)

Alessandro Cicognini

Carlo Montuori

Lamberto Maggiorani, Enzo Staiola, Lianella Carell, Gino Saltamerenda, Giulio Chiari, Vittorio Antonucci

Drama. Neorrealismo

88 min.

 

Sinopsis.

Durante la postguerra italiana, Antonio Ricci lleva dos años sin trabajo. Consigue un nuevo empleo como fijador de carteles, pero para ello ha de tener una bicicleta que empeñó. Decide recuperarla y para ello malvende las sábanas. Un buen día le roban la bicicleta y el hombre de repente ve peligrar el futuro de su familia. Con ayuda de su hijo y de unos amigos recorrerá la ciudad para recuperar la bicicleta. Tras muchos esfuerzos infructuosos, Antonio decide robar una bicicleta, pero es descubierto y humillado delante de su hijo.

 

Premios.

1949: Nominada al Oscar: Mejor guión. Premio Honorífico a la Mejor película extranjera
1949: Globo de Oro: Mejor película extranjera
1949: BAFTA: Mejor película
1949: 6 premios del Sindicato Nacional de periodistas italianos, incluyendo, película, director
1949: 2 premios National Board of Review: Mejor película, director
1949: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor película extranjera

 

Comentarios.

Este largometraje, bandera del neorrealismo italiano, es una profunda mirada de Vittorio de Sica sobre el bien, el mal y la necesidad durante la dura postguerra italiana. El film se inspira en un relato de Luigi Bartolini orientado hacia el drama social y humano. Las situaciones son narradas a través de los ojos inocentes del niño que acompaña al padre en este periplo sobre la lucha por la vida y sus esfuerzos por mantener la integridad moral y no dar mal ejemplo a su hijo en medio de una sociedad cruel e insolidaria.

La película tiene cierto aire  de las de Chaplin, que el mismo Benigni aprovechó en La vida es bella. Fué rodada tres años después de terminada la Segunda Guerra Mundial y, aunque es la abanderada del neorrealismo italiano, en ella no hay improvisados actores de la calle ni argumentos creados sobre la marcha. Sí es cierto que los intérpretes fueron escogidos al azar. El protagonista era un obrero curioso que se acercó a preguntar al equipo y De Sica vió en él al protagonista perfecto. Se dice que De Sicca rechazó a Cary Grant y eligió al desconocido para darle más realismo al papel.

La narración es muy clásica con una estructura cíclica: el protagonista sumergido en una multitud anónima en la primera secuencia, sale de ella, para volver al final. El desarrollo de toda la película está fabulosamente fotografiada como si de un documental se tratara. Más que por su mensaje social, la película perdura hoy como un documento insustituible de la Italia de postguerra; y, sobre todo, por la metáfora escondida en el argumento, y por la magnífica historia entre el padre y el hijo. En la afanosa búsqueda por la bicicleta, padre e hijo se descubren a sí mismos, su propia humanidad.

Presenta un detallado retrato de la Roma de 1948. La cámara muestra las colas del paro, la desesperanza de los parados, la presencia en las calles de mendigos, descuideros, vendedores furtivos, las colas de las casas de empeños (Montes de Piedad), las colas para tomar el tranvía o el trolebús, comedores de caridad, prostíbulos, videntes, etc. Las imágenes, directas y sinceras, dan testimonio de un país arruinado por la guerra, azotado por la miseria y paralizado por la incapacidad de las instituciones públicas. La narración está hecha con más ánimo de documental y testimonial que reivindicativo.

Aunque la historia es sencilla, es muy conmovedora e intensa. Los intérpretes son actores no profesionales, que aportan verismo y naturalidad. Los personajes son seres corrientes, normales, del montón. No se emplean decorados artificiales: se rueda lo que hay según se ve, sin artificios, ni adornos. El guión elabora unos diálogos que reflejan el modo de hablar de las personas sencillas. Desarrolla una progresión dramática creíble y convincente, que se focaliza en la desesperación individual. La autenticidad y realismo que animan al film son posiblemente las causas por las que éste conserva su frescura y su fuerza.

En el segundo nivel narrativo, se explican las relaciones padre-hijo, puestas a prueba en el empeño de buscar la bicicleta robada. La dinámica de los hechos hace que las actitudes de ambos evolucionen, maduren y se transformen. La figura de Bruno (Staiola), de 6 años, listo, tierno y afectuoso, compone uno de los personajes infantiles más atractivos del cine. La obra incorpora momentos de emotividad chaplinesca: la comida de niño rico y del pobre en el restaurante, la ternura de Bruno evoca la de “El chico” (Chaplin, 1920) y el emocionante plano final, cuando Bruno agarra la mano de su padre. ¡Ah¡, hay que tener en cuenta que en la versión doblada en español en la época franquista, meten al final una voz en off minimizando la situación que se vive. Es falsa, en la versión original no aparece esa voz en off. Quien hizo esto, lo que hizo fue un verdadero insulto al cine.

 

 

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