La dama de hierro

la-dama-de-hierroSinopsis

Relato biográfico sobre la apasionante historia de Margaret Thatcher, una mujer de origen humilde que fue capaz de derribar todas las barreras que representaban el sexo y la clase social para convertirse en una dirigente política poderosa en un mundo dominado por los hombres. La historia trata sobre el poder y el alto precio que hay que pagar por él y ofrece un retrato sorprendente e íntimo de una mujer extraordinaria y compleja. (FILMAFFINITY)

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La película comienza alrededor del año 2008 (apertura en el contexto de la noticia del Atentado contra el hotel Marriott Islamabad) con una anciana Dama Thatcher (Meryl Streep), comprando leche no reconocida por otros clientes y camina de regreso de la tienda sola. A lo largo de los tres días que vemos su lucha con demencia y con la falta de alimentación que acompaña a la vejez, mientras que mirando hacia atrás en momentos decisivos de su vida personal y profesional, en el que ella recuerda a su (ahora muerto) marido, Denis Thatcher (Jim Broadbent). Ella se muestra con dificultades para distinguir entre el pasado y el presente. Un tema a lo largo de la película es el precio personal que Thatcher ha pagado por el poder. Denis se presenta como algo ambivalente sobre el ascenso de su mujer al poder, su hijo Mark vive en Sudáfrica y se muestra con poco contactado con su madre, y se da a entender que la relación de Thatcher con su hija Carol (Olivia Colman) es a veces tensa.

En el flashback nos muestra la juventud de Thatcher, que trabaja en la tienda de comestibles de la familia en Grantham, escuchando los discursos políticos de su padre, a quien idolatraba – también se dio a entender que tenía una mala relación con su madre, una ama de casa – y anunciando que ha ganado un lugar en la Universidad de Oxford. Ella recuerda su lucha, como una mujer joven de clase media-baja, para entrar en un snob dominado por los hombres del partido conservador y encontrar un asiento en la Cámara de los Comunes, junto con la propuesta de matrimonio del empresario Denis Thatcher a ella. Su lucha por encajar como una “Dama Miembro” de la Cámara, y como secretaria de Educación en el gabinete de Edward Heath (John Sessions) también se muestra, al igual que su amistad con Airey Neave (más tarde asesinado por el Ejército Irlandés de Liberación Nacional), su decisión de presentarse a Líder del Partido Conservador, y entrenar su voz y cambio de imagen.

Otras escenas retrospectivas examinan los acontecimientos históricos durante su tiempo como Primer Ministro del Reino Unido, incluyendo el aumento de desempleo en relación con sus políticas monetaristas y el apretado presupuesto de 1981 (además de los recelos de los “mojados” miembros de su gabinete – Ian Gilmour, Francis Pym, Michael Heseltine y Jim Prior), los Disturbios de Brixton de 1981, la huelga de los mineros de 1984-5, y el bombardeo del Grand Hotel durante la Conferencia del Partido Conservador en 1984, cuando ella y Denis casi murieron. Vemos también (un poco fuera de la secuencia cronológica) su decisión de retomar las Islas Malvinas después de la invasión de las islas por la Argentina en 1982, el hundimiento del ARA General Belgrano Y la posterior victoria de la Gran Bretaña en la Guerra de Malvinas, su amistad con Ronald Rieagan y su emergencia como una figura mundial y de auge económico del país a finales de 1980.

En 1990, Thatcher se muestra como una figura arrogante pero envejecida, despotricando agresivamente a su gabinete y negándose a aceptar que los gastos de comunidad (la «poll tax») es considerada como injusta y ferozmente opuesta a la Integración europea. Su diputado Geoffrey Howe dimite tras ser humillado por ella en una reunión del gabinete y Michael Heseltine la desafía para la dirección del partido. La pérdida de apoyo de sus colegas de gabinete no le dejará más remedio que dimitir como presidente del Gobierno, decisión sobre la cual se muestra todavía enojada y amargada veinte años después.

Finalmente, Margaret se ve empaquetando las pertenencias de su difunto marido, y decirle que es hora de que se vaya. El fantasma de Denis abandona su vestido, pero sin zapatos —a pesar de sus gritos de que no está todavía listo para perderla— y ella se queda sola, lavando una taza de té.

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