Forja de hombres

 Forja de Hombres, Peliculas catolicas

 

Para Flanagan, la delincuencia infantil y juvenil procede sobre todo de la influencia de un ambiente social más conformado; por consiguiente -pensaba- lo esencial, para prevenir o remediar esa delincuencia, es moldear un medio que satisfaga las necesidades de los sujetos. Tal es lo que pretendía llevar a cabo en su residencia de Omaha. Sus esperanzas no se vieron defraudadas, y pronto se vio obligado a ampliar los locales de su fundación. Adquirió una granja a 11 millas de Omaha y trasladó allí su residencia llamándola Ciudad de los Muchachos.

Escena de la película. El padre Flanagan con los primeros cinco niños que acoge.

El padre Flanagan estaba convencido de que la fórmula más adecuada para readaptar a sus jóvenes inquilinos era fomentar en ellos el espíritu de responsabilidad; para ello, desde un principio, trató de implantar la educación en régimen de autogobierno. En 1926 realizó ya un primer intento de organización de la Ciudad de los Muchachos en régimen autónomo, con autoridades nombradas por los propios jóvenes. Aquel intento, sin embargo, no cuajó hasta que, en 1935, el gobierno de EE. UU reconoció a la Ciudad de los Muchachos como una entidad municipal con todos los pronunciamientos jurídicos. Entonces, y previa una campaña electoral en toda regla, se nombraron los correspondientes cargos en régimen democrático. El gobierno, así designado periódicamente, se ocupa, desde entonces, de todo lo referente al régimen interno de la Ciudad de los Muchachos; el padre Flanagan se limitaba a intervenir en los casos extremadamente graves. Los éxitos educativos logrados en la Ciudad de los Muchachos fueron enormes; un gran número de jóvenes educados en ella pasaron a ocupar más tarde puestos honorables en la sociedad norteamericana. En 1938 la Ciudad de los Muchachos se hizo mundialmente famosa a través de esta película que fué la primera parte de La ciudad de los muchachos (1941)

Después de la II Guerra mundial, el padre Flanagan fue llamado a diferentes países para estudiar y organizar la redención social de los niños y jóvenes afectados por la contienda. Realizó importantes trabajos en Japón y Filipinas, adonde fue llamado por el general Mac Arthur. Hallándose en Berlín, donde, por encargo del ejército de EE. UU., se ocupaba de planear organizaciones educativas similares a su Ciudad de los Muchachos, falleció el 15 de mayo de 1948. Su obra ha sido continuada por el P. Nicholas H. Wegner, amigo y colaborador del padre Flanagan durante 25 años.

Por tanto, el tema del largometraje es el de la educación y la forja del carácter para llegar a ser un adulto con personalidad, que sabe distinguir entre el bien y el mal, entre la honradez y la trampa. En este caso, dichos valores están presentados muy esquemáticamente y con un exceso de sentimentalismo, pero funciona. Los chicos que deben ser reformados no se encuentran con una fría institución, sino con un lugar acogedor fundado por el padre Flanagan.

Valores de los protagonistas

– Arrepentimiento y rectificación de una mala conducta.

– Reconocimiento de los propios errores.

– Admitir consejo.

– Honradez.

– Generosidad para dedicarse a los necesitados.

– Confianza.

– Tolerancia con otras religiones y razas.