Esquilache

esquilache  

Director: Josefina Molina

Guión: Joaquín Oristrell, Josefina Molina, José Sámano.

Música: José Nieto

Fotografía: Juan Amorós

Reparto: Fernando Fernán Gomez, Concha Velasco, Ángela Molina, José Luis López Vázquez, Adolfo Marsillach.

Género: Drama Histórico. Siglo XVIII

Sinopsis.

Madrid, Domingo de Ramos de 1766. Cuando el Marqués de Esquilache (Fernando Fernán-Gómez) llega a su residencia, La Casa de las Siete Chimeneas, todavía se oyen por las calles los gritos de ¡Muera el mal gobierno! ¡Muera Esquilache!. Acompañado por su secretario Antonio Campos (Jose Luis López Vázquez), comprueba horrorizado los efectos del saqueo a que ha sido sometida su casa. A continuación, Esquilache, Fernanda (Ángela Molina) y Campos se dirigen al Palacio Real mientras pasan revista a sus entrevistas con el rey Carlos III (Adolfo Marsillach), a los enfrentamientos con los nobles españoles, a la corrupción de Pastora (Concha Velasco), la esposa de Esquilache, y, sobre todo, a su relación sentimental con Fernanda. (FILMAFFINITY)

Comentarios.

Estamos ante una buena película del cine histórico rodado en España. Lo más destacable es la ambientación, la reconstrucción del motín y el guión. La interpretación de Fernando Fernán Gomez es inmejorable.

La cinta es bastante pedagógica para entender el contexto histórico de la España del siglo XVIII en el reinado de Carlos III.

El marqués de Esquilache (Leopoldo de Gregorio) fue un diplomático y político español de origen italiano. El futuro rey de España Carlos III, entonces (en 1748) Carlos VII de Nápoles, nombró a Leopoldo inspector de aduanas y más tarde secretario de hacienda en el reino de Nápoles.

En 1759 entronizado el rey como Carlos III de España se trajo a la corona a Leopoldo para ser su ministro de confianza y llevar a cabo las reformas ilustradas junto al marqués de la Ensenada. Inició la modernización del país, pero al mismo tiempo se ganó la hostilidad de la mayoría de la nobleza española presente en la corte, que le vieron como un extranjero empeñado en aplicar sin medida el despotismo ilustrado.

Llevó a cabo una buena administración en las reformas de la Villa de Madrid, que incluyeron saneamiento y alumbrado, mejoras en el trazado urbano que permitieron que a Carlos III se le llamase como “el mejor alcalde de Madrid”.

Al mismo tiempo se enemistó con la población española por sus estrictas medidas de control, que concernían hasta la vestimenta (detonante del motín de Esquilache), para evitar que ocultasen armas de fuego bajo las capas.

Muera Esquilache

Sacrificar al caballo para salvar al rey.

El rey, la nobleza y los ilustrados

La primera lotería primitiva

El bando de Esquilache

Las reformas de Madrid

La Sociedad de Amigos del País por los Ilustrados.

 

Tras el motín fue desterrado por el rey y tuvo que abandonar España en abril de 1776 desde el puerto de Cartagena con rumbo a Nápoles. El día 5 de abril del citado año, a punto de salir hacia Italia dejó escrito: «yo he limpiado Madrid, le he empedrado, he hecho paseos y otras obras… que merecería que me hiciesen una estatua, y en lugar de esto me ha tratado tan indignamente». Ya desde Nápoles, y más tarde desde Sicilia, Esquilache no cesó de clamar por la rehabilitación de su honra, pidiendo un puesto que demostrase su inocencia, hasta que consiguió la embajada de Venecia en 1772, la cual conservaría hasta su muerte en 1785.

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