Escarlata y negro

escarlata

 

Sinopsis

Historia del padre Hugh O’Flaherty, un sacerdote destinado en el Vaticano durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), que acogió y escondió a judíos, prisioneros de guerra huidos y a familiares de los partisanos italianos. (FILMAFFINITY)

Comentarios

Msgr. Hugh O’Flaherty  (28 de febrero de 1898 — 30 de octubre de 1963) fue un sacerdote católico  irlandés que salvó cerca de 4000 soldados aliados y a civiles judíos en la Ciudad del Vaticano durante la Segund Guerra Mundial. Se ganó el apodo de “Pimpinela del Vaticano” (Por la Pimpinela Escarlata).
 
OflahertyHugh O’Flaherty nació en Cahersiveen, County Kerry, Irlanda y estudió teología en el seminario de Killarney. Fue enviado a Roma para terminar sus estudios en 1922 y ordenado sacerdote el 20 de diciembre de 1925. Permaneció desde entonces hasta iniciada la guerra trabajando para el Santo Oficio, la Inquisición actual…
 
O’Flaherty había trabajado como diplomático del Vaticano en Egipto, Haití, Santo Domingo y Checoslovaquia. En 1934,  recibió el título de Monseñor. Además de sus deberes como sacerdote era un jugador amateur de golf, ganador de campeonatos en esa categoría.
 
Hugh O´Flaherty se había  iniciado tempranamente como un joven nacionalista. Siendo estudiante en Limerick, le tocó presenciar las atrocidades que llevaron a cabo soldados británicos por las que varios de sus amigos resultaron asesinados. Cuando la guerra comenzó en 1939, tuvo especial cuidado en no tomar partido. Le dijo a un colega: “Yo no creo que haya mucho que elegir entre Gran Bretaña y Alemania”.

Sin embargo, sus puntos de vista fueron cambiando al enterarse de la violencia infringida a los judíos. Comenzóo'flaherty(l) a visitar a los prisioneros aliados que se encontraban en las cárceles italianas en condiciones muy duras. En 1943 ofreció refugio a los soldados aliados que llegaban al Vaticano pidiendo protección. En cuestión de meses, había creado una organización que, al concluir el conflicto bélico, supuso la salvación para cerca de 4000 fugitivos aliados y civiles judíos.

Era una operación arriesgada debido a la ocupación alemana de Roma, y el cura O´Flaherty atrajo pronto la atención de Herbert Kappler, el SS Obersturmbannführer (teniente coronel), encargado de dirigir allí la Gestapo.

 
O’Flaherty contó con la ayuda de otros sacerdotes; de dos agentes que trabajaban para Francia libre e incluso de comunistas y un contador suizo. Uno de sus colaboradores  fue el coronel británico Sam Derry. También mantuvo contacto con Sir D’Arcy Osborne, embajador británico en el Vaticano. Delia Murphy, esposa del embajador y en sus tiempos una conocida cantante de baladas, fue otra de las personas que ayudaron a O’Flaherty. Monseñor y sus aliados lograron esconder a los soldados aliados y civiles judíos en apartamentos, granjas y conventos del Vaticano,  Roma y alrededores. Curiosamente uno de los escondites era un local contiguo a la Central de las SS en Roma.
 
Monseñor O’Flaherty  aprovechó la protección del Vaticano y su inmunidad como Estado neutral, que el nazismo no se atrevió a violentar , y coordinó el accionar de todo el aparato de defensa de judíos y prisioneros huídos.  Fue por ello que se convirtió en el principal objetivo de captura de Herbert Kappler. Otro dato curioso en esta cruzada heroica fue que Monseñor debió recurrir al disfraz en varias oportunidades para conseguir burlar a sus perseguidores fuera de los límites del Vaticano. Utilizó ropas de monja, de carbonero, de empleado de correos e incluso de las SS.
 
 Kappler1_littleKappler había establecido en la juridsdicción a su cargo un régimen despiadado y los dos hombres se convirtieron en adversarios de creciente rivalidad en el transcurso de la ocupación nazi en Roma. Llegó a ofrecer por la cabeza de O´Flaherty una recompensa de 30.000 liras. Ambos se habían visto en reuniones sociales que se celebraban en la Roma ocupada y a las que O’Flaherty asistía para coordinar su estrategia como guardián de los refugiados y los judíos. Kappler hizo que los judíos de Roma le pagaran con 50 kilos de oro por su propio rescate con la promesa de que así “no serían molestados”. O’Flaherty estuvo a cargo de la colecta entre sus feligreses y conocidos y la propia comunidad judía. En una ocasión Kappler dijo a sus hombres: “No quiero verlo vivo de nuevo”.
 
El sacerdote se movía libremente en el interior del Vaticano, limitado visiblemente por una línea blanca que los nazis habían pintado en el empedrado de la Plaza San Pedro en el inicio de la ocupación. A salvo en el territorio de la Iglesia, monseñor recibía a los refugiados que lograban ingresar eludiendo a los guardias alemanes. Pero en muchas ocasiones debió arriesgarse fuera de los límites del mismo a merced de la persistente persecución de Kappler, que le había identificado como cabecilla del movimiento de rescate de refugiados y había puesto precio a su captura.

O´Flaherty logró esquivar con audacia todas las incursiones de los soldados alemanes, utilizando documentos falsos y los canales de comunicaciones secretas. Así evitó su captura durante el período de la ocupación alemana.

Kappler fue un ambicioso de alto vuelo y muy bien considerado por Adolf Hitler. A lo largo de la ocupación nazi, sin embargo, los mensajes que envió desde Roma a Alemania fueron interceptados por los aliados. Estos mensajes cifrados han sido desclasificados y se encuentran ahora disponibles en los Archivos Nacionales en Washington. Los documentos revelan cómo Kappler quería deportar a los judíos, cómo ayudó a rescatar a Benito Mussolini y lo que pensaba de la Iglesia Católica y del Vaticano. Gracias a esta decodificación, somos capaces de construir la imagen más completa hasta la fecha de la conducta de Kappler.

Es con los acontecimientos de marzo de 1944, sin embargo, que el jefe de la Gestapo quedará asociado para siempre.

Después de que la resistencia italiana (los partisanos) matara a 33 soldados alemanes en un atentado con bomba, Hitler se enfureció y le exigió a Kappler un ataque de venganza que “hiciera temblar al mundo”. Kappler y sus hombres mataron a 335 personas en las Fosas Ardeatinas, un laberinto de túneles de la ciudad. Fue una de las peores atrocidades cometidas en suelo italiano durante la Segunda Guerra Mundial.

Amigo de su enemigo

Una vez terminada la guerra, Kappler fue condenado a cadena perpetua sin libertad condicional por este atroz delito. Desde su celda, el preso más famoso de Italia, escribió una carta a su viejo rival y así fue como invitó a O´Flaherty a visitarlo. En cuestión de días, el sacerdote llegó a conocer y hablar con su antiguo adversario, el hombre que había llegado a ofrecer una recompensa a quien lo capturara. Sus reuniones se hicieron frecuentes y cotidianas y, según los amigos de O´Flaherty, llegaron a discutir de religión y literatura. La cantante clásica, Verónica Dunne, que conoció a monseñor, recuerda sobre estas reuniones:

“Le tomó gran simpatía a Kappler. En broma decía: “Aquí estoy, con este hombre que puso un precio de treinta mil liras por mi cabeza, y ahora somos como una especie de amigos.”

Parece que el sentimiento era mutuo, porque Kappler describió al cura O´Flaherty como “un amigo paternal” .En esta etapa Kappler, que había sido criado  protestante, estaba pensando en convertirse al catolicismo gracias al empeño evangelizador de su antiguo enemigo.

Un sobrino de Monseñor, el ex juez del Tribunal Supremo de Irlanda, que también se llama Hugh O´Flaherty, dice que su tío instó a Kappler a retrasar su conversión hasta que se celebrara el juicio en su contra. “Mi tío le aconsejó esto pues pensó que sería interpretado como si estuviera tratando de ganarse el favor del Tribunal”, dice.

Kappler esperó hasta que fue condenado y luego pidió a Monseñor a visitarlo. Los dos hombres oraron juntos y finalmente monseñor Hugh O´Flaherty engendró un nuevo hijo para la Iglesia Católica, su perseguidor y archi-enemigo Kappler.

En cuestión de minutos, el nazi más famoso de Italia fue recibido en el seno de la Iglesia por el mismo hombre que había tratado de matar. De acuerdo a las cartas de la cárcel descubiertas por el periodista Maurizio Pierangelo, parece ser que la conversión de Kappler tuvo lugar alrededor de 1949, pero la historia no se hizo pública hasta 1959.

Obviamente, el modesto y retraído Monseñor restó importancia al evento. Le dijo a un periodista inquisitivo: “Eso no es noticia, eso es algo que ocurrió hace mucho tiempo”.

Tras la guerra O’Flaherty recibió varios premios, incluyendo el C.B.E. (Commander, Orden del ImnperioTumba de Hugh O´Flaherty británico) y la “Medalla Presidencial por la Libertad” de Estados Unidos (U.S. Medal of Freedom) con la Palma Plateada (Silver Palm). Rehusó ocupar la pensión vitalicia que Italia le entregó. En 1960 sufrió un ataque durante una misa y se vio forzado a retornar a Irlanda. Se mudó a Cahersiveen para vivir con su hermana.

Monseñor “ Escarlata” Hugh O’Flaherty murió el 20 de octubre de 1963. Está sepultado en el cementerio “Daniel O’Connell Memorial Church” en Cahersiveen., de su Irlanda natal.
 
Esta  historia de heroísmo, amor y amistad fue dramatizada en la película de 1983 “The Scarlet and the Black”, protagonizada por  Gregory Peck en el rol de O’Flaherty.
 
Anuncios

Una respuesta a Escarlata y negro

  1. Felipe Nerii dijo:

    muy buena historia…. hace bien conocerla. y buena la peli.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s