El tiempo cinematográfico

En el cine hay un tiempo objetivo y otro subjetivo. El primero se mide a través de la duración de un plano, una secuencia o el film completo. El segundo es lo que se denomina tempo narrativo de la película, es decir, el ritmo global.

Para mantener vivo el interés del espectador, los planos deben cortarse justo en el momento que el espectador demanda una nueva información. De esta manera se consigue el ritmo de atención. De los planos generales se tiene una percepción temporal más corta que de los primeros planos.

– Elipsis: es la supresión temporal entre un plano y otro.

– Flashbacks: es cuando la narración lineal de los hechos se interrumpe para introducir un episodio pasado.

Expresar con el tiempo

El modo en que se trata el tiempo es determinante para la construcción narrativa cinematográfica. En El acorazado Potemki (1925) de Sergei Eisenstein, se encuentra una de las grandes secuencias del cine, la de la escalinata de Odessa. En ella se narra la matanza que llevan a cabo los zaristas contra la multitud que momentos antes subían por las escaleras. Eisenstein expande el tiempo a través de 170 planos que muestran abatimientos, disparos, personajes que gritan, soldados que avanzan…, aportando dramatismo y dirigiendo las emociones de los espectadores.

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