David Wark Griffith

David Wark Griffith, el padre del cine moderno. Nació en Kentucky, un Estado al Sur de los Estados Unidos en 1875.

Su padre, Jacob Wark, abandonó la carrera de medicina para unirse a las filas del ejército norteamericano en la guerra contra México, además participó en la guerra de Secesión (1861), donde es herido en batalla, y regresa al hogar para enfrentarse a la miseria arrastrada por cinco años de guerra.

Se educó bajo las influencias dominantes de la zona y de la época marcadas por el racismo que le influyeron poderosamente a lo largo de su carrera cinematográfica.

Aunque de joven quiso ser escritor, se hizo actor aficionado en 1897, pasando a dirigir en 1908. En sus primeras obras cabe destacar algunas de las innovaciones narrativas como son:

– El Flashback y el acercamiento del punto de vista de la cámara a la acción a través de planos medios y primeros planos.

– Travellings, cierre y apertura de objetivos.

– Uso intencional de la profundidad de campo.

– Desenfoques creativos.

– La técnica del montaje paralelo, con la que hace coincidir dos acciones en pantalla, hasta que finalmente coincidan ambas acciones en una.

En 1915 dirige El nacimiento de una nación, basada en una novela del reverendo esclavista Thomas Dixon. Este film narra la derrota sureña en la Guerra de Secesión, a través de los Stoneman y los Cameron, dos familias de Pennsylvania y Carolina del Sur, respectivamente. El costo real del proyecto fue superior a los 300.000 dólares, muchos más de los 120.000 dólares que oficialmente Griffith declaró. Es una de las películas más importantes en la historia del cine. Pero su racismo, elogiando el nacimiento del Ku-Kux-Klan, y mostrando a las personas de raza negra como animales sin piedad ni educación, le acarreó prohibiciones en algunos estados, críticas adversas y manifestaciones violentas entre espectadores y policía.

Un año más tarde dirige Intolerancia, que es su segunda superproducción con un costo de más de dos millones de dólares. El film versa sobre la historia de un obrero huelguista acusado del homicido de su patrón, durante las sangrientas huelgas de 1912. Griffith realizó un enorme fresco acerca de la intolerancia a través de los tiempos: en la antigua Babilonia;en la Francia de los Médicis, cuando los enfrentamientos entre católicos y protestantes desembocarán en la sangrienta matanza de la Noche de San Bartolomé; y finalmente, la Pasión de Cristo, juzgado y crucificado por el Imperio Romano. Pero resultó un tremendo fracaso económico, llevando a la ruina a la Triangle.

Sus siguientes largometrajes, entre los que destaca Lirios rotos (1919), tendrán cada vez menos éxito. En 1930 rueda su primer film sonoro, Abraham Lincoln. Totalmente arruinado, sus bienes fueron subastados en 1935 y, sólo él mismo pujó por los derechos de sus películas.

La noche del 23 de julio de 1948, olvidado por todos, en un sucio cuarto del hotel Knickerbocker de Hollywood, muere víctima de una hemorragia cerebral. Los pocos asistentes en el medio del cine en su velorio, fueron Cecil S. De Mille, John Ford y Mae Marsh. Es sepultado en el lote familiar de la iglesia de Mount Tabor, en Kentucky

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