Abel Gance

Nació en París en 1889 y murió en la misma ciudad en 1980. Pertenece a la escuela Impresionista y destaca por su obra tremendamente ambiciosa y visionaria. Aunque muchos le califican de grandilocuente, pedante y melodramático, son innegables sus aportaciones en la búsqueda de nuevos recursos con los que construir un lenguaje cinematográfico.

En 1911 fundó su propia compañía y dirigió su primera película, La Digue, un drama costumbrista. En 1912, dirige Le Nègre blanc, que aborda el tema de los prejuicios raciales, desarrollando la historia de un niño negro maltratado por los blancos.

Tras la Primera Guerra Mundial, introdujo las técnicas de montaje empleadas en los Estados Unidos por David Wark Griffith, el uso de primeros planos y otros procedimientos innovadores para la época.

A partir de entonces, Gance se centra en los dramas sociales, con películas como Le Droit à la vie y Mater Dolorosa, las dos de 1917. Tras el final de la guerra, Gance estrenó J’accuse! (Yo acuso) en (1919), un durísimo alegato contra la carnicería organizada que supuso la I Guerra Mundial. El filme tuvo un gran éxito, tanto en Francia como en el extranjero. Gance viajó a Estados Unidos para exhibir la película ante un público entre el que se encontraba el propio Griffith.

La siguiente obra de Gance, La rueda (La Roue), fue rodada entre 1919 y 1920, pero no se estrenó hasta 1923. Se trata de una producción monumental, de 32 bobinas, que tuvo que ser estrenada en tres sesiones sucesivas, y que desarrolla la melodramática historia de un maquinista enamorado de su hija adoptiva. El interés del filme radica sobre todo en el tratamiento poético que le imprime su director, desarrollando metáforas como la de la vida como una interminable rueda. 

Gance rodó su obra más importante: la monumental Napoleón (1927), uno de los grandes clásicos del cine mudo. Gance invirtió dos años en la realización de esta película, que recrea la primera parte de la biografía de Napoleón Bonaparte, desde su infancia hasta la campaña de Italia, en 1796, y que pretendía ser el inicio de un proyecto de seis largometrajes sobre la vida de Napoleón, nunca realizados. Gance no esconde en la película su admiración por el personaje, al que retrata como un líder idealista y visionario, en la línea de los grandes escritores románticos (Byron, Hugo, Heine), que habían visto en Bonaparte la encarnación del espíritu revolucionario.

En Napoleón, Gance hizo un verdadero alarde de innovaciones técnicas: una escena de persecución, por ejemplo, está rodada con una cámara situada en el lomo de un caballo al galope; la escena inicial del filme, la batalla de bolas de nieve, fue rodada por un operador cámara en mano, algo completamente inusual en la época. Para las secuencias de la tormenta en alta mar y la disputa en la Convención, la hizo colgar como un péndulo, moviéndose de un lado a otro.

Además de dirigir esta película, Abel Gance participó como actor, realizando una sobria y aclamada interpretación del famoso revolucionario Louis de Sant-Just, uno de los máximos representantes del Reinado del Terror de la Revolución Francesa.

Para el clímax final de la película, la campaña de Italia de 1796, Gance utilizó un sistema panorámico especial, con tres pantallas y tres proyectores, al que denominó Polyvision, y que le permitía también mostrar tres acciones simultáneas, en forma de tríptico.

La excesiva duración del filme (alrededor de seis horas) hizo que se exhibiese generalmente en versiones mutiladas (en Estados Unidos, por ejemplo, se proyectó una versión de sólo 72 minutos, es decir, poco más de una quinta parte del metraje original). En Puerto Rico, la Universidad del Sagrado Corazón exhibió su versión de solo cuatro horas.