4. Años 40 (II Guerra Mundial)

La década de los 40 queda marcada por la II Guerra Mundial. Tras el ataque de la aviación japonesa al puerto de Pearl Harbour, en 1941, Estados Unidos entra en el conflicto. Los estudios de Hollywood también se suman a la contienda y su producción cinematográfica se orienta hacia la propaganda bélica.

La guerra, el espionaje y la resistencia serán utilizados como pretextos en películas de intriga y aventuras. Es el caso de Casablanca dirigida en 1943 por Michael Curtiz, o de algunas de las películas de la primera etapa americana de Alfred Hitchcock. Otro extranjero afincado en Hollywood, el alemán Ernst Lubitsch, aportará a la causa antinazi una comedia magristral, Ser o No Ser (1942).

 

Casablanca. Michael Curtiz (1943)

Ser o no ser. Ernst Lubitsch (1942)

Por otra parte, la invasión alemana de Francia provoca la huída a América de un importante grupo de artistas e intelectuales franceses. Entre ellos destacan René Clair, Jean Renoir y Julien Duvivier. Sus obras americanas no brillarán a la altura de sus trabajos anteriores.

 

René Clair

Jean Renoir

Julien Duvivier

El ambiente artístico del cine americano de estos años no es muy bueno. Los años de la guerra cierran el período de esplendor de algunos de los más grandes realizadores de Hollywood: Wyler, Ford y Capra. También en estos años comienza a extinguirse la comicidad de los hermanos Marx. Una excepción es el surgimiento de una joven promesa procedente del teatro y de la radio, Orson Welles que llega a Hollywood cuando la guerra está a punto de estallar.

 

Orson Welles (1939)

En cuanto al cine británico, se producen costosas películas de prestigio como Cesar y Cleopatra (1944) de Gabriel Pascal; Enrique V (1944) de Laurence Oliver; Luz de gas (1940) de Thorold Dickinson; El ladrón de Bagdad (1940) de Michael Powell, Ludwig Berger y Tim Whelan; Breve encuentro (1945) de David Lean.

 

Cesar y Cleopatra. Gabriel Pascal (1944)

Enrique V. Laurence Oliver (1944)

Luz de gas. Thorold Dickinson (1940)

 

El ladrón de Bagdad (1940)

Breve encuentro. David Lean (1945)

Por lo que respecta al cine francés, entre 1940 y 1944 Francia vivirá las consecuencias de la ocupación alemana. Recordemos que grandes directores del cine francés se vieron obligados a abandonar Francia. El estrecho control de los medios de información, la muestra de producciones de Alemania o de la Italia fascista y la creación de una importante productora La Continental, dirigida por funcionarios alemanes, tiene por objetivo la nazificación del país.

Henri Georges Clouzot rueda para La Continental El asesino vive en el 21 (1942) y El cuervo (1943), donde muestra la sordidez y el pesimismo de una sociedad bajo un prisma muy negro.

 

Henry Georges Cluzot

El asesino vive en el 21 (1942)

El cuervo (1943)

Marcel Carné dirige en 1944 Los niños del paraiso, una obra maestra entre la vida y el teatro, llena de sabiduría irónica y romanticismo amargo. Toda una leyenda que se considera en Francia como la mejor película producida por este país.

 

Marcel Carné

Los niños del paraiso (1945)

René Clément realiza en 1945, inmediatamente después de la liberación de Francia, La batalla del riel, la única película francesa seria e importante sobre el tema de la resistencia.

 

René Clement

La batalla del riel (1946)

Para finalizar con el cine francés, Jean Cocteau dirige La bella y la bestia (1946), que además de dirigir es poeta, novelista, pintor y ensayista. Sus metáforas visuales y su estilo ecléctico serán admirados por Godard, y de hecho es uno de los padres de la Nouvelle Vague.

 

Jean Cocteau

La bella y la bestia (1946)

Con la caída del fascismo, el cine italiano inicia una nueva era libre de la censura oficial a la que había estado sometido. Entre los autores rebeldes y personales, destaca Luchino Visconti que inicia su obra con Ossessione (Obsesión) (1942), una película que va contra la corriente retórica e insustancial del cine oficial. Se trata de una adaptación libre de la novela negra de James Cain El cartero llamó dos veces. El retrato que hace Visconti de ambientes vulgares habitados por gentes comunes, rodados en los propios escenarios naturales, dota a esta obra de una veracidad que choca con todos los tabúes establecidos, por lo que será prohibida por la censura.

 

Luchino Visconti

Obsesión (1942)

En 1943, el director Vittorio De Sica, realiza I Bambini ci guardano, retrato de un drama familiar visto a través de la sensibilidad de un niño y que se suma a la corriente realista que va en contra del cine oficial.

 

Vittorio de Sica

i bambini ci guardano (1944)

En Italia, se inicia una nueva corriente cinematográfica, el neorrealismo. Surge en 1945 cuando Roberto Rossellini realiza Roma, ciudad abierta, en la que narra los últimos días de la ocupación alemana en Roma y de la lucha de la Resistencia, acontecimientos tremendamente recientes retratados con el vigor e intensidad de un autor revolucionario que inaugura un movimiento que aportará a la historia del cine algunas de sus más grandes obras. Este movimiento será el resultado de la necesidad, reprimida durante tantos años, de retratar la realidad de manera clara y directa. Será decisiva la influencia del realismo ruso, del documental británico y de la obra realista de Jean Renoir. El neorrealismo es una búsqueda de la objetividad documental y del retrato veraz de una temática específica, la del individuo inserto en la colectividad, para lo cual aplicará unos recursos estilísticos apropiados: actores y escenarios naturales, ausencia de maquillajes, sobriedad técnica, iluminación naturalista, abandono de estudios, decorados y toda clase de artificios.

 

Roberto Rosellini

Roma, ciudad abierta (1945)

En estos años surge una de esas colaboraciones tan importantes en la historia del cine, la del director De Sica y el guionista Cesare Zavattini. Juntos componen la ya citada I Bambini ci guardano (1943), y después, la trilogía sobre el drama de la vida diaria en Italia, Limpiabotas (1946), Ladrón de bicicletas (1948) y Umberto D (1951), y la farsa en clave poética Milagro en Milán (1951).

 

Cesare Zavattini

El limpiabotas (1946)

Ladrón de bicicletas (1948)

Umberto D (1952)

Según los estudiosos, Rossellini busca provocar a través de su cine la indignación del público; Visconti, pretende despertar su intelecto; y las obras de De Sica y Zavattini, tienden a provocar sentimientos de compasión y ternura en el espectador.

El impacto internacional del neorrealismo será tal, que su influencia se hará sentir en las cinematografías de todo el mundo. Provocará también cambios en los procesos de producción y en los rodajes, que comienzan a abandonar los estudios para instalarse en exteriores e interiores naturales.

El cine neorrealista no da una imagen radiante ni optimista de Italia, por ello, una vez superada la euforia antifascista de los años de postguerra, el gobierno refuerza la censura. Así aparece la comedieta neorrealista, también llamada “neorrealismo rosa”, que utilizando elementos formales del movimiento, compone una serie de piezas que reflejan la alegría del pueblo italiano.

Con todo, la industria del cine se consolida en Italia. Aparecen las primeras grandes productoras, como la Ponti-de Laurentis, y surgen grandes estrellas italianas de la talla de Sofía Loren, Gina Lollobrigida y Vittorio De Sica. En este momento de transición, en que se hace necesario explorar otros caminos, surgen dos nuevos talentos que abrirán nuevos horizontes al cine italiano: Michelangelo Antonioni y Federico Fellini.

 

Michelangelo Antonioni

Federico Fellini

 

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